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Valeriana, la planta que cura el estrés

valeriana-officinalis

La valeriana es un ejemplar perteneciente a la familia de las valerianáceas oriundo de las Indias Occidentales y América del Sur, aunque se desarrolla a lo largo del continente europeo sin mayores problemas. La valeriana es una planta herbácea perenne de tallo velloso que, según que especies, puede llegar a medir hasta un metro de altura. 

Las hojas de este ejemplar son opuestas, con los márgenes dentados de color verde. En varias de las especies, las hojas son además aromáticas. 

Los beneficios de la Valeriana

Sus flores blancas y de pequeño tamaño, se reúnen en cimas en forma de sombrilla. La floración se produce desde finales de primavera a principios del verano. Se trata de una flor sumamente utilizada en muchos herbolarios para aliviar estrés, insomnio y muchas otras dolencias. Suele utilizarse también como elemento sedativo sin tener los efectos secundarios nocivos que puedan llegar a aportar los medicamentos clásicos, que, en su composición, suelen incluir este ejemplar.

Su tallo es recto, erguido, hueco y algo velloso y puede desarrollarse libremente en las cercanías de ríos o bosques húmedos, aunque no necesita de un terreno húmedo para poder desplegarse.

Cuándo plantarla y cómo cuidarla

La plantación de sus semillas debe de llevarla a cabo en las estaciones más suaves del año, durante la primavera y el otoño. Después de su floración debe de ser podada, para así obtener plantas de forma más recogida y con mayor cantidad de flores.

La valeriana se adapta bien tanto a suelos secos como húmedos, por lo que el riego no suele ser uno de los factores primordiales para conseguir que se desarrolle sin problema alguno. No obstante, la tierra sobre la que prefiere desarrollarse es la de carácter calizo.

Respecto a sus necesidades de iluminación puede estar expuesta a pleno sol o a media sombra.