Saltar al contenido

Coaching: ponte en manos expertas

Coaching deportivo

Contratar un entrenador personal será la mejor inversión que puedas hacer por tu salud y en tu imagen. Irá a tu casa, así que no tendrás excusa para no hacer ejercicio. Además, te diseñará un entrenamiento a medida que luego podrás hacer por tu cuenta.

El “coaching” o entrenamiento dirigido (también aplicado al mundo empresarial), es la tendencia que arrasa en EEUU y cada vez cobra más fuerza en nuestro país. El ejercicio, igual que la dieta o cualquier tratamiento terapéutico, debe ser a medida para resultar efectivo y seguro. Además, un “coach” sabrá motivarte para que consigas integrar el ejercicio físico en tu vida como un hábito más.

¿Demasiado caro para ti? Seguro que será una de las inversiones que más rentabilices en tu vida. La hora de entrenamiento personal puede costarte entre 40 y 80 euros, dependiendo de si contratas al “coach” dentro de un club deportivo o como profesional independiente que acuda a tu casa. ¿Los resultados? No tienes más que verlos en las “celebrities”, son muchas las famosas que hacen deporte con un coach.

Ponte en manos expertas

Esa es la clave del éxito del “coaching”. No te cortes, pide referencias y hasta títulos si no lo tienes claro. Cuanto más sólida y variada sea la formación del profesional que elijas mejores serán los resultados. Como mínimo, debe poseer una titulación oficial (hay diferentes escuelas de formación de entrenadores personales).

Pero intenta sumar cualificación: licenciado en INEF, fisioterapeuta, instructor de musculación, nutricionistas, profesor de pilates, poblaciones especiales… Es importante que no sigas un plan dietético prescrito por un entrenador personal a no ser que tenga una formación específica en nutrición.

Es importante que el “coach” tena experiencia en entrenar a mujeres (no necesariamente debes buscar una entrenadora), ya que nuestros objetivos suelen ser diferentes a los de los hombres: combatir la celulitis, bajar de peso sin sufrir estrías, modelas tripa y trasero, trabajar el suelo pélvico, embarazo y postparto, lesiones…

Ten en cuenta que cada vez hay más instructores de fitness que se convierten en entrenadores personales sin tener la formación adecuada o suficiente a sus espaldas, y no todo el mundo está capacitado para prescribir un programa de ejercicio a medida.

Entrena y aprende

El objetivo de contratar a un entrenador personal no debería ser sólo conseguir un cambio físico. Es fundamental que aprendas a entrenar con él, que domines la técnica de los ejercicios para que puedas realizarlos con efectividad y por tu cuenta cuando él o ella no estén. La inversión económica que hagas será, sin duda, una inversión de por vida en tu salud.

Aprovecha que tienes a una persona a tu disposición para preguntarle todas tus dudas, para “empaparte” bien de la técnica y de cómo se trabaja cada grupo muscular. Es importante que sepas cómo debe ser un entrenamiento para resultar efectivo, siempre adaptado a tus particularidades y necesidades: qué tipo de ejercicio hay que combinar, qué frecuencia, qué intensidad… En general, un buen programa de entrenamiento debe incluir ejercicio de tonificación muscular, ejercicio cardiovascular y de corrección postural, haciendo más hincapié en uno u otro en función de tus objetivos.

Si tu “coach” es experto en nutrición, no te limites a seguir sus consejos, pregúntale ¿por qué? Entendiendo cómo funciona el metabolismo de los alimentos sabrás cómo cuidar tu cuerpo y tu línea aunque no estés bajo su supervisión.

Un entrenador profesional no hará los ejercicios contigo sino que se dedicará a supervisarte, vigilando tus movimientos y corrigiendo tus malas posturas. También es importante que el programa que te diseñe sea entretenido y, a ser posible, divertido.

Comparte entrenador

Si contratar un “coach” es demasiado caro para ti (los que van a domicilio cuestan entre 60 y 80 €), compártelo con una amiga (lo mejor es que tengáis una forma fisica parecida). Eso sí, procura que sean al menos dos sesiones semanales y luego entrenar por vuestra cuenta según sus indicaciones.

¿Cuál es tu objetivo?

Perder peso, mejorar el tono muscular, ganar fuerza, estilizarte… Un buen “coach” debe ser capaz de ayudarte a conseguir todos esos objetivos. Eso sí, siendo realistas y en función de tus posibilidades: por muy bueno que sea un entrenador personal, no podrá hacerte crecer ni conseguir que tu pecho aumente como por arte de magia.

Exponle tus objetivos y diseñad juntos el programa de ejercicio de acuerdo con tus preferencias, tipo de actividad (trabajo sedentario, tipo de dieta…), posibles problemas de salud, posturales o lesiones. Procura que tena toda la información posible sobre tus hábitos de vida para que el programa de ejercicio encaje en tus horarios, tipo de vida y hasta gustos y aficiones.

Tú también debes ser flexible respecto a tus objetivos y déjate aconsejar. Si se trata de un buen profesional tendrá en cuenta tu índice de masa corporal para hacerte adelgazar hasta un peso saludable; utilizará herramientas como el pulsímetro para controlar tu ritmo cardíaco; empleará material para mejorar el resultado de las sesiones (pesas, cintas elásticas, fit ball, bosu…).