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Con el sol en la cara

Con el sol en la cara

El rostro siempre está expuesto a los rayos ultravioleta. Nunca llueve a gusto de todas, y tampoco los rayos del sol producen los mismos efectos sobre todas las pieles. Los rostros más pálidos son los más perjudicados por la radiación solar, aunque una cosa está clara: el sol, en mayor o menor medida, es la principal causa del envejecimiento para todo tipo de piel.

Las mil caras del bronceado

La piel del rostro es más fina y sensible que la del resto del cuerpo. En la ciudad, en el campo o en la playa, la cara siempre está expuesta al sol.
Es necesario aplicar una protección más alta principalmente por eso, porque aunque no te des cuenta, tu cara está siendo agredida constantemente por los rayos ultravioleta.

Su acción directa y continuada produce una degradación de las fibras de elastina y colágeno, los principales elementos de sostén del tejido cutáneo. Los resultados, a corto y a largo plazo, se traducen en arrugas y en pérdida de elasticidad.

Además de los efectos nocivos comunes, tienes que tener en cuenta tu fototipo y tu capital solar. Los cutis más gruesos y oscuros gozan de una reserva de melanina envidiable y pueden permitirse ciertas salidas de tono, mientras que los fototipos más claros están claramente disminuidos y desprotegidos frente a sus rayos.

Para no equivocarte cuando le plantes cara al sol, debes saber que la prudencia es una actitud decisiva para prevenir el eritema solar o la quemadura.

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Menos tiempo y más protección

Algunos puntos que debes tener en cuenta a la hora de tomar el sol:

  • En verano, las dosis extra de sol llevan a tu piel a padecer estrés solar. Un proceso oxidativo que origina fotoenvejecimiento prematuro (arrugas, flacidez, manchas, etc.), especialmente visible en la cara y el cuello.
  • El peligro empieza después de que hayas tomado el sol 10 minutos, y el 80% de los españoles lo tomamos más de 3 horas al día.
  • Cuanto más intolerante o colorada se ponga tu piel bajo el sol, mayor filtro de protección solar tienes que aplicar. Pon especial cuidado en la cara, el cuello y las zonas sensibles como el contorno de ojos, los labios, el escote y la parte superior de las orejas.
  • Calcula el tiempo que vas a pasar al sol en relación con el filtro de protección.
  • Conquista tu bronceado poco a poco y con total seguridad.
  • Busca las primeras horas del día y las últimas de la tarde, cuando el sol es menos incisivo.

Triple protección

Las fórmulas de protección solar para la cara, además de tener en cuenta el índice de protección solar, añaden propiedades reparadoras. Son las nuevas fórmulas de fotoprotección con efecto 3D:

  • Protección inmunológica: Filtros con función barrera frente a la inmunosupresión solar y los daños en el ADN.
  • Protección anti-radicales libres: Bloquea la acción del ozono y los radicales libres responsables de la oxidación celular y el fotoenvejecimiento.
  • Filtros biológicos: No actúan sobre la radiación solar, sino sobre sus efectos degenerativos. Se encargan de proteger y estimular la reparación de los daños en la epidermis alterada.

Escudos protectores: gafas y sombreros

Sombreros, pamelas o viseras son, además de accesorios de moda, complementos muy útiles para ponerte a cubierto de la intensa luz del sol.

No te dejes cegar por sus potentes rayos. Las gafas son el complemento imprescindible cuando el sol calienta. Relajan el gesto del entrecejo y te ayudan a prevenir daños oculares, como lesiones de retina o las conjuntivitis típicas del verano.

En caso de ojos delicados, las ópticas cuentan con lentillas especiales para filtrar los rayos UVA y la radiación infrarroja, reforzando así la protección de la córnea, el cristalino y la retina.

Sin embargo, el uso de gafas o lentillas no te excluye de proteger los párpados aplicando un fotoprotector solar especial para la zona del contorno de ojos.

Cuidados anti-manchas

Si ya tienes manchas, sabrás que cada verano vuelven a aparecer con el bronceado. Debes tratarlas de forma localizada con un tratamiento despigmentante específico con propiedades aclarantes.

Este tipo de tratamientos se realizan en otoño o en invierno para prevenir. Ahora, lo único que puedes hacer es evitar en lo posible el sol directo y llevar la cara protegida con un fotoprotector extremo “especial cara” con efecto pantalla total.

Si estás embarazada o tomando anticonceptivos también debes tomar las mismas medidas de protección máxima, ya que el factor hormonal acelera la aparición de manchas bajo el sol.