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Té Blanco

te blanco propiedades y beneficios

El té blanco es una de las variaciones más especiales de tés que existen en el mercado; al igual que los otros tipos, también se utilizan hojas que han sido extraídas de la planta Camellia Sinensis; sin embargo, tienen que ser jóvenes y yemas, hecho que hará que se consiga un sabor de lo más especial.

Estas hojas y yemas se dejarán marchitar durante un cierto tiempo; a continuación serán los propios rayos del sol los que las terminarán por secar. Después de ello, se debe de iniciar algún tipo de tratamiento para evitar que se produzcan problemas como de deterioro. Todo esto conseguirá ese sabor que sabremos identificar desde el primer momento.

¿Y porque se le llama té blanco? Recibe ese nombre debido a las vellosidades plateadas y blancas que se concentran en las yemas que no han sido abiertas en la planta.

Si te has informado sobre las diferentes propiedades de los tés, te darás cuenta de que una de las claves que suelen compartir los diferentes tipos es que disponen de elementos de carácter antioxidantes. Dentro de estos tipos, descubrimos que el té blanco se considera como uno de los antioxidantes más potentes de a lo largo de la naturaleza.

La recogida de las hojas con las que se crea el té blanco es muy especial; ya que solo se recogen unos brotes especiales y siempre teniendo un cuidado específico con ellas. Lo que se hace es recolectar las yemas, con un color amarillo-blanco, de ahí el nombre que recibe el té.

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Este té conserva intactas todas sus propiedades debido a que apenas se manipula; tan solo se deja que se evapore el agua de sus hojas, y estas serán secadas al aire libre, así como por el sol.
Sigue leyendo para descubrir algunas de sus características más importantes.

Principales Beneficios del té blanco

  • Antioxidantes: Los antioxidantes son unos elementos que tienen que estar si o si en nuestro organismo; desgraciadamente, estos no se pueden sintetizar de manera natural en él o, por lo menos, no en un volumen que pueda considerarse como recomendado. En otras palabras, se recomienda su ingesta a través de los alimentos, y el té, en concreto el té blanco, se considera uno de los principales proveedores de antioxidantes para nuestra salud. De hecho, este tipo de té es un 100% más eficaz que el té verde, ya que ofrece hasta el triple de polifenoles y antioxidantes.Tienen el poder de encontrar las sustancias nocivas que pueden estar afectando a nuestra salud, y combatirlas antes de que nos puedan hacer cualquier tipo de daño. Es por ello, por lo que contribuyen a mejorar nuestro sistema defensivo, previniendo que se produzcan ciertas enfermedades de cara al futuro, y hasta combatiendo los síntomas de aquellas que ya existen.
  • Producción de lípidos: Por otra parte, también nos ayuda a conseguir incentivar la producción de lípidos del organismo. Se considera que esté té es mucho más eficaz que el hecho de consumir suplementos que se basen en vitamina C y en vitamina E. Sin embargo, no por ello debemos de dejar de tomarlas ni mucho menos, ni sustituirlas por el té blanco; de hecho lo podemos complementar todo.
  • Bebida baja en calorías: Al igual que los diferentes tipos de tés, estamos hablando de una bebida que es baja en calorías, por lo que la podemos consumir sin temor a que pueda elevar las calorías que comemos (es por ello, por lo que se considera una buena bebida en el caso de que estemos haciendo cualquier tipo de dieta). De hecho, como tiene el poder de acabar con ciertas toxinas, también puede hacer lo mismo con la grasas (incluso con la grasa localizada). Por todas estas razones, es un complemento para el entrenamiento de lo más característico. No solo nos ayudará a perder peso, si no también a mantenernos en nuestra línea durante mucho más tiempo.
  • Bebida sana: ¿A qué llamamos exactamente bebida sana? Básicamente a una bebida que únicamente nos ofrezca beneficios. La gran mayoría de nosotros tan solo consumimos bebidas excesivamente azucaradas, y ya sabemos lo malo que es el azúcar para nuestra salud: no solo elevará la posibilidad de que podamos tener caries, si no que también incrementa las calorías que tomamos, por lo que engordar será mucho más fácil. El té blanco no lleva azúcares y, siempre y cuando no se los añadamos nosotros, será un tipo de bebida fresca, completamente respetuosa con nuestra salud.
  • Retrasa el envejecimiento y lucha contra algunos estragos de la edad: Si alguna vez has comprado té blanco en algún establecimiento, es posible que te hayas dado cuenta de que en algunos sitios lo conocen como “té belleza”. Y esto tiene su razón de ser; en su fórmula nos encontramos con ciertos elementos que son capaces de actuar directamente contra algunos estragos de la edad (por ejemplo, ciertos elementos tóxicos que se pueden acumular en nuestra piel y pasarnos factura de cara al futuro). También combate activamente las manchas, y otros problemas que podamos presentar.
  • Digerible: Es cierto que todos los tipos de tés son fáciles de digerir, pero este es todavía más. Se recomienda para todas aquellas personas que estén teniendo en esos momentos ciertos problemas de digestión (por ejemplo, cuadros de estreñimiento o de diarrea, dolores abdominales, o diferentes problemas relacionados). Los expertos recomiendan su consumo en ayudas, preferentemente añadiendo unas gotas de limón para conseguir purificar nuestro organismo. También es un buen recurso consumirlo después de cada comida, especialmente de aquellas demasiado copiosas. Facilitarán la digestión, evitando que nos sintamos pesados.

Algo de historia sobre el té blanco

Aunque se sabe que el té blanco es originario de China, lo cierto es que su historia es algo complicada; de hecho, las referencias que se tienen son inconclusas. La primera referencia documentada sobre el té blanco no aparecería hasta el año 1876 en una publicación de Inglaterra. De hecho, en un primer momento se referían a él como un tipo de té negro; ya que de origen no se cuece igual que el té verde.

De hecho, si empezamos a recopilar fuentes nos daremos cuenta de que es el tipo de té más viejo que existe; siendo el preferido por la realeza China, habiendo sido produciendo por primera vez entre los años 618-907 D.C (en la Dinastía Tang). De hecho, se sabe que en ese periodo de tiempo, el té blanco tan solo estaba reservado para el emperador y para algunos de sus intermediarios. Ahora bien, el té de por aquel entonces se producía de una forma muy diferente a la de hoy en día.

Ahora las hojas se comprimen en diferentes prensados. Por aquel entonces, las hojas y los bulbos son cocidos al vapor, se secan y se muelen. También hay indicaciones de que los bulbos que se tienen que conseguir son vírgenes, y que en ningún caso se deben de aplastar por los dedos.

Si quieres probar el té blanco, te darás cuenta de que hoy en día es mucho más sencillo de encontrar, y que no es muy caro. Si no lo encuentras como “té blanco”, puedes probar con algunas derivaciones como “Blanco de China”, “Pekoe punta de plata” o “Blanco de Fujian”.

Proceso de producción el té blanco

A la hora de hablar sobre la producción de los diferentes tipos de tés, lo primero que descubrimos es que la producción del té blanco se analiza por separado, porque tiene algunas diferencias significativas en base a los diferentes tipos.

El proceso que se sigue empieza por la obtención de hojas de tés que estén frescas; después seguirá con un proceso de marchitado y de secado (normalmente al aire o al sol, aunque también puede hacerse de manera mecánica).

Una de sus principales diferencias es que no requiere ni de rotación, ni de paneo, ni de sacudidas. Es por esta razón, por lo que su producción se hace en muy poco tiempo. Ahora bien, no todo es tan fácil porque la selección de las hojas para el té blanco se tiene que hacer de forma minuciosa. La calidad del té blanco que se obtiene es de las más altas.

Curiosidades de los beneficios del té blanco para la salud

De la misma manera que el té verde o el té negro, las hojas se extraen de la misma planta, por lo que comparten muchas de sus beneficios para la salud. Sin embargo, es importante saber que no todos los tipos de té blanco son iguales; existen algunas cepas diferentes que pueden aportar un mayor o menor nivel de nutrientes. Es por ello, por lo que nos deberíamos de informar antes de tomar cualquier té.

Existe un interesante estudio que se publicó en el año 1984, por la “Pace University”, en el que se reveló que el té blanco es capaz de ayudar a aumentar o ralentizar el crecimiento de algunas bacterias y virus, minimizando la posibilidad de que se pueda producir algún tipo de infección por streptococcus o staphylococcus. También previene la proliferación de hongos, peumonía y mantiene a raya la placa dental.

  • Una de sus principales ventajas es que ayudan a mejorar la función cardiovascular de nuestro cuerpo. A nivel interno dispone de un grupo de polifenoles antioxidantes que, según se ha demostrado, son ideales para combatir el colesterol (para regular el colesterol malo), además de mantener la presión sanguínea a raya. Por otra parte, también mejora las funciones de las arterias y de las venas, minimizando el riesgo de que se produzca algún tipo de enfermedad de carácter cardiovascular.
  • Por otra parte, también es un poderoso recurso para mantener en buen estado nuestro sistema inmunitario. Y esto lo hace tanto en los humanos como en los animales.
  • Muchos profesionales recomiendan la ingesta de este tipo de té con el objetivo de complementar una dieta de adelgazamiento. Tienen el poder ayudar a saciarnos, sobre todo antes de las comidas; de esta manera se minimizará la sensación de ansiedad que podemos llegar a experimentar, ayudando a comer menos.

¿Cómo preparar una infusión de té blanco?

Preparar una infusión de té blanco requiere de un cierto mimo para que consigamos el mejor sabor posible. En lo primero en lo que nos tenemos que basar es en comprar té blanco de la más alta calidad que se pueda encontrar a lo largo del mercado; si no, compraremos algún tipo de sucedáneo que no tendrá la calidad que cabría esperar.

Es importante controlar la temperatura en todo momento, que nunca llegue a los 100ºC (si no que se mantenga entre los 85-90ºC). Además, es importante que la infusión no esté más de 3-4 minutos sumergida porque se podría agriar al sabor.

Estas son las principales particularidades del té blanco.