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Las flores de Bach

Flores de Bach

¿Cómo se descubrieron las Flores de Bach?

El doctor Edward Bach, médico homeópata, en su afán por tratar al paciente de manera no agresiva, fue el descubridor de la terapia floral. “De este modo descubrió que las flores tenían una capacidad sensitiva y energética muy importante para ayudar a la persona”, comenta Marta Farreras, enfermera y experta en Flores de Bach.

“El descubrimiento de Edward Bach fue que cogiendo los pétalos de las flores y dejándolos en un bol con agua cristalina de manantial por solarización la energía de estos pétalos pasa a dentro del agua”, explica. A partir de esto se elabora lo que se llama la tintura madre que sería con coñac de barril de roble. Se extrae una cantidad mínima y se mezcla con coñac y eso sería el stock que nosotros utilizamos.

Siete grandes grupos emocionales

Existen siete grandes grupos de síntomas para los que aplicar las 38 flores de bach. Son el miedo, la inseguridad, el ser demasiado sensible a las influencias, la falta de interés por el presente, la soledad, el desánimo y el exceso de preocupación por los demás. Dentro de cada grupo también existen personalidades diferentes. Marta nos explica algunos ejemplos:

En la falta de interés por el presente estarían las personas que en lugar de fijarse en lo que les pasa a diario están ‘colgados’ en otra situación, puede ser un clematis. O un honey suckle que sería el que está anclado en el pasado.

En la soledad podemos encontrar la persona que es muy extrovertida y que está todo el rato moviéndose para no centrarse y es un heather; o bien una persona que no tolera que los demás sean distintos a ella en cuanto a velocidad y todo acaba haciéndolo ella misma, que sería un impatiens.

En el desánimo podríamos encontrar pine que es una persona que está pensando que todo lo que sucede es culpa suya y que se lo merece; una willow que es una persona que siempre está llorando y lamentándose; un crab apple que es la persona que es más susceptible a las enfermedades.

Las flores del miedo serían el mimulus para la timidez o el miedo escénico o el aspen que sería más para un miedo de algo sobre natural, algo que desconocemos.

Y ahora conozcamos como se toman estos preparados

Tenemos que poner en estos botes tres gotas de cada flor que nosotros creamos que el paciente necesita (cinco estaría bien y siete gotas para casos especiales) y nos duraría con un poco más de coñac y agua mineral para tres semanas. Tres semanas es el período que nos funciona mejor para controlar a la paciente.

A partir de ahí el paciente toma cuatro gotas cuatro veces al día. “Las cuatro primeras gotas y las cuatro últimas recomiendo que sean lo más cerca posible del sueño porque estoy convencida de que cuando estamos en el sueño es cuando más contacto tenemos con nuestro yo interior o con el alma y ahí es donde las flores actúan mejor, sin barreras porque durante el día nosotros solemos poner las barreras de nuestro ego”, recomienda esta experta. Las otras dos dosis de la terapia normal serían a media mañana y media tarde. Las gotas se echan bajo la lengua, se absorben sin problemas. En casos agudos de ansiedades muy fuertes o crisis agudas se puede aumentar la frecuencia, no el número de gotas.

Pero para que las flores funcionen, debe haber una cierta predisposición por parte del paciente que debe ir destapando sus sentimientos poco a poco hasta llegar a su alma que es donde las flores actúan. La terapia va al ritmo de la persona y cuando la persona no está preparada hay que esperar.