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¿Estás estresada? Técnicas para decir adiós al estrés

Estás estresada Técnicas para decir adiós al estres

El trabajo, los niños, la casa, la pareja, incluso las hormonas se revelan causándonos estrés. Te ofrecemos los consejos de un especialista en el tratamiento de esta patología para mantener este estado de ansiedad a raya.

Todos hemos experimentado alguna vez en nuestra vida alguna situación de estrés. Un trabajo demasiado absorbente, responsabilidades por encima de nuestras capacidades o conflictos personales son factores causantes de un estado de ansiedad que prolongado en el tiempo pueden derivar en patologías muy graves.
Ante esto sólo queda una solución. Relajarse y tomarse la vida de forma tranquila. ¿Cómo? Te ofrecemos unas técnicas que te ayudarán a afrontar la situaciones serenamente. 

¿Qué es el estrés?

Todos estamos familiarizados con la palabra ‘estrés’. Es más, la solemos emplear de forma indiscriminada cuando nos sentimos agobiados ante cualquier problema. Pero no hay que limitar el estrés a las situaciones de conflicto. La palabra ‘estrés’ tiene un significado mucho más amplio, es sinónimo de cambio tanto bueno como malo. Perder el trabajo o ir de vacaciones pueden ser situaciones igual de estresantes.

Antonio Cano Vindel, profesor titular de la Universidad Complutense de Madrid (Facultad de Psicología) y Presidente de la SEAS (Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés), define el estrés como “un proceso en el que un individuo intenta responder a demandas de situación superiores a sus recursos de afrontamiento, lo que produce una serie de reacciones corporales (tensión muscular, aceleración del ritmo cardiaco y respiratorio…), cognitivas (estado de alerta) y comportamentales (echar a correr, llorar, gritar…).”
Pero no siempre el estrés tiene consecuencias negativas (distrés). El estrés positivo (o euestrés) puede ser un buen dinamizador de las actividades habituales (nos puede empujar, por ejemplo, a buscar mejores condiciones laborales.).

Respuestas corporales

El estrés supone una reacción compleja a nivel biológico, psicológico y social. Entre todas las respuestas corporales, el profesor Antonio Cano destaca las siguientes:
Ansiedad. Surge ante situaciones en las que se percibe la posibilidad de obtener un resultado negativo. Los síntomas de ansiedad más frecuentes son: preocupación; temor; inseguridad; tensión muscular; palpitaciones; temblor; molestias gástricas; dificultades respiratorias; dolores de cabeza; mareo; náuseas; intranquilidad motora (rascarse o tocarse repetidamente); etc. También se tiende a fumar, comer o beber en exceso.

Ira, enfado e irritabilidad. Surge en situaciones en las que hemos obtenido un resultado negativo o daño, que pensamos podría haberse evitado.
Bajo estado de ánimo o elevado nivel de tristeza. Se da cuando el estrés persiste durante largo tiempo. Puede derivar en una depresión.
Si el estrés es muy intenso y duradero puede llegar a producir enfermedades físicas y desórdenes mentales.

Lo que más nos estresa 

Cada época tiene sus propios estresores. Así, por ejemplo, en generaciones anteriores el estrés provenía de la preocupación por los recursos naturales, fuente de supervivencia. En la actualidad, al tener las necesidades primarias satisfechas, el estrés proviene de factores más urbanitas como las prisas, los atascos, los viajes, etc.
“Incluso dentro de esta misma época, los estresores del hombre del campo son distintos a los estímulos que provocan estrés en el hombre de ciudad”, afirma el Presidente de la SEAS. “Aunque a muchos hombres del ámbito urbano les pueda parecer idílica la vida en el campo, quienes viven en un pequeño pueblo tienen también problemas de estrés, pero sus estresores son diferentes.

Así, la meteorología, la falta de estímulos culturales, el aburrimiento, etc., pueden hacer que una persona que vive en un pequeño pueblo tenga problemas que no tienen quienes viven en la ciudad.”
También los varones y las mujeres, al asumir distintos roles sociales, tienen distintos niveles estresantes siendo por lo general los de la mujer superiores a los del hombre. Para Antonio Cano Vindel, “la doble jornada de muchas mujeres, junto con la mayor vulnerabilidad biológica de la mujer frente a algunos problemas, hace que haya más mujeres afectadas por las consecuencias del estrés intenso y mantenido, que varones.”

Situaciones

  • En general, las situaciones que habitualmente hacen saltar la alarma son:Acontecimientos catastróficos, incontrolables o impredecibles (muerte de un ser querido, separación, enfermedad, accidente, despido, ruina económica, etc.).
  • Acontecimientos menores (daily hassles) o pequeños contratiempos del día a día (en el trabajo o las relaciones sociales); o medioambientales (ruido, hacinamiento, polución, una alta o baja temperatura, etc.).
  • E incluso factores hormonales: pubertad, síndrome premenstrual, post-parto, menopausia…

En general, cualquier cosa que supone un cambio en la rutina cotidiana puede causar estrés.

El estrés laboral

El trabajo está a la cabeza de los agentes que causan estrés hoy en día. ¿Cuáles son los factores dentro de la jornada laboral que pueden afectarnos? La Comisión Europea los recoge en un monográfico dedicado al estrés (2.000). Entre ellos destacamos:

  • Exceso y falta de trabajo.
  • Tiempo inadecuado para completar el trabajo.
  • Falta de reconocimiento por un buen rendimiento laboral.
  • No tener oportunidad de exponer las quejas.
  • Responsabilidades múltiples, pero poca capacidad de tomar decisiones.
  • Superiores, colegas o subordinados que no nos apoyan.
  • Inseguridad en el empleo, poca estabilidad de la posición.
  • Prejuicios en función de edad, sexo, raza o religión.
  • Exposición a la violencia, a amenazas o a intimidaciones.
  • Condiciones de trabajo físico desagradables o peligrosas.
  • Posibilidad de que un error tenga consecuencias desastrosas.

¿Existen profesiones más estresantes que otras? “Obviamente, sí”, contesta Antonio Cano Vindel. “La naturaleza de cada trabajo exige una mayor o menor cantidad de recursos a los trabajadores. Unos trabajos exigen prisa, inmediatez, otros precisión, exactitud, otros gran esfuerzo físico, otros esfuerzo mental…”

¿Quieres saber si tu profesión es estresante? 
El Instituto de Ciencia y Tecnología de la Universidad de Manchester ha hecho una evaluación de las profesiones que tiene más estrés:

  • Mineros, 8.3;
  • Policías, 7.7;
  • Trabajadores de la construcción, 7.5;
  • Pilotos de líneas aéreas, 7.5;
  • Periodistas, 7.5;
  • Dentistas, 7.3;
  • Médicos, 6.8;
  • Enfermeros, 6.5;
  • Conductores de ambulancia, 6.3;
  • Músicos, 6.3;
  • Profesores, 6.2;
  • Directores de personal, 6.0.