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Chequeos que no te puedes saltar

chequeos que no te puedes saltar

Tengo una amiga a la que le da verdadero pavor ir al médico. Tanto, que a sus 36 años no ha pasado nunca por la consulta de un ginecólogo… Con eso os lo explico todo. Al dentista no va desde que era pequeña y con todas las argucias que pude la tuve que engañar para llevarla al dermatólogo a que le quitara un quiste en la espalda (diciéndole que sólo le iba a echar un  vistazo y sabiendo que se lo quitaría en el momento…).

Como mi amiga hay mucha gente. Por miedo, por falta de tiempo, por pereza, por falta de dinero, porque prefieren no saber y hacer como que no pasa nada… Pero pasa, y mucho. Es facilísimo recurrir al refrán pero viene que ni pintado: en cuestión de médicos, “más vale prevenir que curar”.

Si hace mucho que no visitáis ningún médico, aquí tenéis una relación de los chequeos que deberíais haceros cada año (sí, cada año). Aunque os dé pereza, evitaréis males mayores si los seguís a rajatabla, mejoraréis vuestra calidad de vida y os quedaréis mucho más tranquilos sabiendo que todo está en orden.

Revisión o chequeo general. Si tienes suerte, te la harán en el trabajo una vez al año. Si no es así, a partir de los 20 es recomendable acudir anualmente al médico de cabecera para comprobar nuestro estado de salud en general. Ni duele ni es molesto: te pesan, te miden, te auscultan, te toman la tensión, te hacen pruebas de respiración para comprobar la capacidad pulmonar y te mandan análisis de sangre y orina.

Cita con el dentista. Lo ideal sería pasar por su consulta dos veces al año, una al menos para detectar caries, ver si las encías están bien, revisar las muelas del juicio… También para hacerte una limpieza y tener la boca en buen estado, porque no hay nada que dé peor impresión que unos dientes oscuros, con manchas y con sarro. Visitar habitualmente al dentista te evitará todos estos problemas.

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Visita al oculista. ¿Tienes más de 30 años y nunca te has revisado la vista aparte del test para el carnet de conducir? No lo dejes pasar, si tienes cualquier pequeño problema se puede agravar si no usas gafas o lentillas y deberías hacerlo. Cada dos años es suficiente.

Visita ginecológica. Junto con el dentista, es otra de las visitas anuales imprescindibles, sobre todo si ya mantienes relaciones sexuales. Te servirá para informarte sobre anticonceptivos, solucionar dudas y comprobar tu estado de salud genital. A partir de los 30 es especialmente importante para prevenir enfermedades como el cáncer. No ir al ginecólogo puede suponerte un grave problema de salud que después tenga mala solución.

Dermatólogo. También es otra cita médica anual que no debes dejar pasar, sobre todo si tienes muchos lunares, tomas mucho el sol o te detectas cualquier problema de piel. Además, actualmente el dermatólogo es también el mejor experto para aconsejarte sobre la belleza de tu piel y quien mejor puede ayudarte a eliminar manchas, corregir rojeces, combatir la caída del cabello y otros problemas estéticos.

Cardiovascular. Si eres una persona joven, seguramente bastará con el chequeo general anual para descartar cualquier problema. Pero si estás cerca de los cuarenta y además tienes antecedentes familiares cardíacos, conviene que te hagas una revisión anual.

Autochequeos. También es importante que tú mism@ observes tu estado de salud periódicamente revisando tu boca (con un espejito puedes ver el estado de tus encías, y dientes, sensibilidad, llagas, etc.), la cara (si tienes ojeras, hinchazón, sequedad o herpes sin causa evidente), el pecho (una mes al mes palpa tus mamas y axilas para comprobar si hay algún bulto anómalo) y piel (busca manchas oscuras, sarpullidos y comprueba si tus lunares han cambiado de forma o tamaño).

Está claro que a nadie le gusta ir al médico, pero de todas las citas y compromisos insidiosos que todos trenemos que afrontar, éstos son, sin duda, ineludibles y la mejor inversión en nuestra salud y tranquilidad futuras