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Consejos

¿Sabes pesarte? Kilos arriba, kilos abajo

Hay quien se pesa obsesivamente para ver si ha subido algún gramo, quien le tiene pavor a la báscula, quien se pasa “de pascuas a ramos”, quien no tiene ni báscula en casa. En general, la mayoría nos pesamos mal, como he descubierto en un artículo, lo que puede hacernos mucha mella en la autoestima. A continuación os cuento cómo hay que pesarse para convertir este momento en una ayuda y no en una tortura.

Lo primero, no tomarse la subida a la báscula como un examen o una prueba que mida nuestra valía personal. Por circunstancias puntuales, como por ejemplo tener el período o estar ovulando, nuestro peso puede variar entre 2 o 3 kilos de más o de menos. Aquí tienes algunas reglas que te ayudarán a conseguir un peso más fiable:

1. Utiliza la misma báscula. La precisión puede variar de forma considerable de una a otra, así que no te peses en cualquier báscula que veas: o en tu casa, lo ideal, o en la misma farmacia. Pero ten en cuenta que si lo haces en una farmacia no te quitarás la ropa, ni los accesorios, el cinturón o el reloj y es muy difícil calcular todo ese peso a ojo.

2. Hay que pesarse por la mañana. Es el mejor momento del día para pesarse, ya que lo que comas o bebas a lo largo del día variará tu peso. También es importante que intentes hacerlo a la misma hora.

3. En ayunas. Y, si es posible, después de haber ido al baño. Con la vejiga y el aparato digestivos vacíos conseguirás el peso más real de tu cuerpo.

4. Sin ropa. Y jamás con zapatos. Todo añade. Así que si te pesas fuera de casa intenta que sea más o menos con una ropa similar y recuerda que no será tu peso real.

5. Nunca después de hacer ejercicio. Al hacer un esfuerzo físico se suda, se pierden líquidos y se pesa menos. Pero es una pérdida ficticia, ya que tu cuerpo lo recuperará en cuanto te hidrates. Y si haces un entrenamiento de tonificación muscular intenso puede ocurrirte justamente lo contrario. De hecho, cuando comenzamos un programa de entrenamiento lo normal es que nuestro peso aumente (no nuestro volumen) por la ganancia de masa muscular.

6. Pésate un día a la semana. Así no te obsesionarás con los pequeños cambios (normales) que tu cuerpo puede experimentar cada día. Si estás a dieta puedes hacerlo cada 3 o 4 días para ver cómo vas.

7. No con la regla. Antes y después de la menstruación el cuerpo se hincha y retiene más líquidos por los cambios hormonales, lo que hará que subas de peso.

En general, la recomendación del artículo es pesarse más bien menos que más (a no ser que para ti sea una ayuda y no te obsesione), para que nuestro peso no condicione nuestra vida en ningún sentido. Y si nos está creando ansiedad o incluso obdesión con la alimentación, ¡lo mejor es echar a la báscula de casa!

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